A raíz del artículo publicado en el suplemento del ABC Empresa hace unos días, me ha llevado a esta serie de reflexiones que quiero compartir con vosotr@s:

Quien me conoce sabe muy bien que no soy partidaria de la palabra RETENER ni siquiera el TALENTO.
Considero más importante y fundamental entender que es la ATRACCIÓN y la MOTIVACIÓN del individuo, lo que le vincula a permanecer en una organización / posición / proyecto / equipo.
Esta vinculación es el punto clave que verdaderamente estimula su COMPROMISO, y el querer lograr éxitos y resultados de los que se sienta verdaderamente orgulloso; al final es lo mismo que también se persigue en las organizaciones mediante su cultura organizativa: lograr el ENGAGEMENT.

Y para ello, la CALIDAD DIRECTIVA es la base, la gestión RESPONSABLE de los comportamientos directivos orientados a la vez a objetivos y RESULTADOS. Es el directivo, quien, siendo coherente, competente, confiable y creíble, debe integrar en su día a día y en su “saber hacer”, comportamientos flexibles que velen por la Salud y el Bienestar del empleado, tanto desde el punto de vista de la distribución de cargas de trabajo, como en el reconocimiento de los resultados, dando margen de maniobra en la conciliación laboral y familiar, siendo ejemplo de los valores de SER y HACER con eficacia.

Y desde la Dirección de RRHH, nos debemos asegurar que se integra en el mapa competencial, la Gestión del Liderazgo Intergeneracional, incorporando habilidades como conciliación y flexibilidad, salud y bienestar, gestión de la diversidad generacional, desarrollando las carreras profesionales de sus equipos.

¿Consideráis que cualquier generación estaría de acuerdo en incorporar la gestión de la salud y bienestar en el liderazgo?

El compromiso empieza de puertas adentro

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